logo FOS

Precipitación Tartárica

Precipitación tartárica

Puede ocurrir al descorchar una botella de vino que aparezcan cristales de color rojo obscuro adheridos al corcho o bien podemos precisarlos en el fondo de la copa. Es la llamada precipitación tartárica. 

Este o es un defecto organoléptico y no altera la calidad del vino. La precipitación tartárica aparece como un sedimento de aspecto cristalino, ligeramente coloreado, habitualmente formando una costra (especialmente en los vinos que más tiempo llevan en botella. El vino se mantiene limpio y sus propiedades organolépticas no se ven modificadas con la presencia de esta precipitación. 

Debido a los procesos rigurosos de estabilización es raro que en los vinos de Fos aparezcan este tipo de precipitados.  Esto no plantea problema alguno, aunque muchos consumidores tienden a percibirlo como un defecto en el vino. 

El ácido tartárico es el ácido que se encuentra de modo natural en las uvas. Son los ácidos parte fundamental del perfil organoléptico del vino y dan lugar a una de las características más significativas de la fase gustativa del análisis sensorial: en el caso de los vinos tintos crea el equilibrio ácido-dulce-astringencia, y en el caso de los vinos blanco, el equilibrio ácido-dulce. Junto al ácido cítrico, el málico, el láctico, el succínico y el ascórbico, el ácido tartárico es uno de los más importantes y con más impacto en el vino. 

El contenido mineral y los ácidos del vino es donde radica el origen de estos cristales, que al cabo del tiempo tienden a precipitarse en forma de sal. 

Los principales factores que influyen en la aparición de la precipitación tartárica son: 

El frío: las temperaturas bajas favorecen la aparición de estos cristales y su precipitación. Someter el vino a temperaturas por debajo de 0º es un buen tratamiento para eliminar los cristales antes del embotellado.

Alcohol: Un altor grado de alcohol potencia las precipitaciones.

Potasio y calcio: su presencia potencia la formación de cristales.

Para evitar su aparición, después de la clarificación del vino es realizamos la estabilización tartárica habitualmente sometiendo al vino a un tratamiento por frío. 

El ácido tartárico es el ácido que se encuentra de modo natural en las uvas. Son los ácidos parte fundamental del perfil organoléptico del vino y dan lugar a una de las características más significativas de la fase gustativa del análisis sensorial: en el caso de los vinos tintos crea el equilibrio ácido-dulce-astringencia, y en el caso de los vinos blanco, el equilibrio ácido-dulce. Junto al ácido cítrico, el málico, el láctico, el succínico y el ascórbico, el ácido tartárico es uno de los más importantes y con más impacto en el vino.

 

 

 

El ácido tartárico o tartratos que se forman en el vino, no son para nada un defecto, incluso hay estudios que indica que producen algunos beneficios para la salud como los siguientes:

 

  1. Mejora la digestión 

El ácido tartárico elimina toxinas del cuerpo. Debido a su composición similar a la saliva y el ácido clorhídrico presente en el estómago, ayuda a producir bilis y con ello mejora la digestión. También atenúa el ardor de estómago.  

  1. Limpia tu sistema, es un diurético 

El ácido tartárico al ser diurético ayuda a eliminar por la orina las toxinas hepáticas. También maximiza la función enzimática, que estimula el hígado haciendo funciones detox. 

  1. Equilibrador de los niveles de pH del organismo

 El ácido tartárico es un ácido débil fácilmente metabolizable durante la digestión, y aunque es un ácido se trata de una sustancia alcalinizante para el cuerpo. El ácido tartárico una vez metabolizado toma forma alcalina que ayuda a mejorar el pH del cuerpo combatiendo la inflamación.

4. Rejuvenece

 El ácido tartárico, por su poder antioxidante, combate los radicales provocando una mejora en nuestra piel.

 5. Es energética y mejora el estado de ánimo

 El ácido tartárico es una sustancia que contienen iones con carga más negativa, proporcionando al cuerpo más energía cuando entra en el tracto digestivo. También puede ayudar a reducir la ansiedad y la depresión.

 6. Higieniza la boca

 Es bactericida, ayuda a aliviar el dolor dental, la gingivitis y a curar pequeñas heridas en la boca. 

  1. Adelgazante 

El ácido tartárico contenido en el vino tiene un efecto saciante en el organismo. Tiene además un efecto diurético evita la retención de líquidos en el organismo